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miércoles, 24 de noviembre de 2010

El corazón de una campeona


Lejos de sobrellevar los estigmas de los boxeadores, “La Piba de Oro de Wilde” lleva adelante una vida en familia destacada por la solidaridad y el apoyo a todos sus seres queridos.

De Yesica Bopp podría decirse que llegó al planeta para otorgarle un equilibrio a su entorno social más que para ser campeona del mundo en el boxeo. Es que, “La Tuti” nunca dudó un segundo en ayudar a sus seres queridos cuando más la necesitaron.

Si se tuviera que apuntar un hecho que llevó a “La piba de Oro” a desarrollar su personalidad, vinculada a la solidaridad, la lealtad y la amistad, no se podría dejar pasar cuando su padre abandonó a su mamá y dejó a Yesica, que tenía cuatro años, junto a su hermano Juan Carlos, sin una figura paterna en quien apoyarse.

Por lo que Bopp, que nació el 11 de abril de 1984 en Wilde, de alguna manera trató de no provocar en las personas que confiaron en ella lo mismo que su padre había hecho años atrás.

Este rasgo lo comenzó a demostrar en el boxeo cuando aun no era profesional. Lo que sucedió fue que tras los logros conseguidos por representar a la Argentina como amateur –ganó el Panamericano en el 2005 y obtuvo las medallas de bronce y plata en los mundiales de Rusia 2005 e India 2007 respectivamente-, recibió una oferta para viajar a Estados Unidos y realizar en aquel país lo que pintaba para ser una prometedora carrera profesional. Ante aquella propuesta, Yesica no se había mostrado incomoda, es más, estuvo a punto de viajar. Pero para hacerlo, necesitaba que le cumplieran un deseo, el cual se basaba en llevar con ella a su descubridor y entrenador de toda la vida, Delfino Pérez.

Como ante ese pedido lo único que recibió como respuesta fue un no, “La Piba de Oro” decidió quedarse en Wilde y seguir entrenando en el gimnasio municipal de su mentor. Como si nunca hubiera sido tentada por una oferta que involucraba mucho dinero para abandonarlo.

La Tuti comenzó a practicar boxeo a los 15 años luego de anotarse en un gimnasio gratuito para bajar de peso. “Entre un grupo de chicos vi a una que se movía bien y pagaba fuerte, entonces la llamé y le pregunté si quería boxear. A lo que ella me preguntó: ¿Qué va a pasar con mi nariz? Nada, le dije yo”, cuenta Pérez al recordar el día en que comenzó a entrenar a Yesica.

En la joven historia de Bopp ya se pueden contar variados logros sobre su vida vinculada al boxeo, como ser la primera mujer campeona Panamericana o la primera boxeadora en ganar un cinturón femenino de la Organización Mundial de Boxeo (2009). Además, es monarca invicta (13 peleas ganadas) de la categoría minimosca por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Pero también acumula interesantes vivencias de las que se dan lejos de los guantes.

Al abandonar a su primera familia; Juan Carlos, el padre de la piba de Wilde, formó otra. La cual le dio a la Tuti dos medio hermanos: Evelyn y Ezequiel.

Lejos de generarle algún rechazo, a Yesica siempre le gustó mucho la idea de tener a dos hermanos menores. A los cuales, por esas desafortunadas situaciones que se pueden presentar en la vida, comenzó a cuidar y proteger.

Lo que sucedió fue que los hermanos de la Tuti se habían quedado solos debido al fallecimiento de su madre y la ausencia de su padre, quien ya no vivía con ellos. Situación que se vio agravada cuando Ezequiel comenzó a no resistir una enfermedad que sufría desde que era chico y fue hospitalizado en el hospital Garrahan.

Durante el tiempo que Ezequiel estuvo internado, Yesica fue a visitarlo todos los días. Solamente se alejaba del hospital para entrenar, lo que le pudo haber servido para descargar esa impotencia que le generaba no poder ayudar a su hermano de tan solo 14 años.

Al pasar uno meses, la Tuti no tuvo más que aceptar la chocante realidad, su hermano se había alejado. Pero con la certeza de haber intentado hacer hasta lo imposible para evadir lo inevitable, y con Evelyn viviendo en su casa, no le quedó otra que mirar para adelante y seguir por el mismo camino.

La pequeña boxeadora de Wilde pasó por momentos felices y de los otros en su vida, pero siempre mantuvo los mismos principios. La solidaridad, la lealtad y la amistad son las cualidades que la destacan entre el resto.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El Torito de Mataderos

Luego de apreciar el buen blog "Es mi orgullo ser hincha del verde y negro", que se basa en redactar distintas circunstancias sobre el Club Nueva Chicago en particular y el barrio de Mataderos en general, recordé a un hijo de ese barrio, "El Torito de Mataderos".


La efusiva muestra de pasión y amor que nace en ese blog por aquel determinado sector de la ciudad de Buenos Aires, es muy comparada con el cariño que la gente le regalaba a Justo Suárez, boxeador de la década del ´20 y principios del ´30 que supo llegar a insertarse en la élite porteña proviniendo de la clase baja.


Entre tantas muestras de amor y admiración, Suárez sirvió como inspirador para que el escritor Julio Cortázar realizara "Torito", uno de sus mejores cuentos escrito en primera persona, el cual se encuentra en su libro "Final del Juego".


El cuanto de Cotázar, quien amaba al boxeo tanto como el jazz, no tiene desperdició, por lo que no me voy a prohibir de publicarlo. No obstante, lo hago en dos videos grabados por el mismísimo escritor en los que lee "Torito". Para los que desean leerlo pueden dirigirse al siguiente Link







jueves, 11 de noviembre de 2010

Boxeo en todos lados


Matías, un amigo, me llamó como es habitual en él, no tocó el timbre ni golpeó a la puerta; sino que gritó mi nombre de cara a la ventana del comer de mi casa, abertura desde donde se pueden ver esos tres tanques enormes que suministras de agua al barrio.

Su presencia me llamó la atención, ya que hace tiempo que no nos veíamos, por lo que fue imposible que no realizáramos una conversación instantánea, que nos pondría al tanto sobre la vida de ambos, desde la misma ventana. Pero no duró mucho esa conversación, porque a los pocos minutos me preguntó si podía acompañarlo a cierto lugar a comprar cierta cosa, a lo que accedí antes de que me advirtiera que tendríamos que realizar una parada previa. ¡Ma´si! –dije-, si desde que lo vi me di cuenta que el día que había programado ya no se llevaría a cabo.

La escala al viaje se dio en una peluquería, la Peluquería de Ángel Ávila, un ex boxeador, para ser exacto.

La peluquería de Ángel es de lo más extraño, y eso se debe a que su peluquería no es el único negoció que regentéa. Ubicada en un departamento planta baja de un edificio, para llegar a la peluquería de Ángel hay que atravesar unos juegos de plaza que él mismo instaló para que sus hijos se diviertan. Al dejar atrás el tobogán y los demás juegos, me topé con un mostrador, recubierto de cerámicas y con rejas sobre él por seguridad, que representaba la fachada de una heladería. Pero todavía seguía sin llegar a ver en donde se encontraba la peluquería de Ángel.

jueves, 28 de octubre de 2010

La exposición de Monzón


Cerca de traspasar el umbral que significara el final de su carrera boxística, Carlos Monzón había comenzado a explotar su imagen de macho argentino en la pantalla grande. Esa actividad artística que poco coincidía con su historia sobre o bajo el ring, le otorgó al campeón de los livianos: buena crítica, mujeres y hasta una experiencia en Holywood.

El director francés nacionalizado argentino Daniel Tinayre fue quien confió en el santafesino, inexperto en la actuación, y Susana Giménez, actriz de teatro y comedia, para protagonizar la película “La Mary” (1974). Este primer film de Monzón es recordado por haber sido el último del director francés, y porque en una escena sexual, los protagonistas, los cuales terminaron siendo pareja, dejaron de actuar y lo hicieron de verdad. Además, en la post producción, el actor Luis Medina Castro dobló la voz de Monzón debido a que éste nunca pudo pronunciar sus líneas claramente.

La segunda película que protagonizó quien defendiera 19 veces el título mundial se llamó “Soñar, Soñar”. Dirigida por Leonardo Favio, y con la compaña del cantautor italiano Gian Franco Pagliaro en las actuaciones principales, Monzón realizó un celebrado papel. Favio lo catalogó como “un intérprete notable”.

Filmada a principios de 1976, durante los últimos meses del gobierno de Isabel Perón, la película, que no pretendió seguir una línea política, duró sólo una semana en la cartelera “controlada” por la Dictadura Militar. El film se había estrenado el 8 de julio y la crítica, alineada con el régimen militar, destrozó la película catalogándola como un fracaso del director, quien, en cambio, cree que ese largometraje fue el mejor que realizó.

La tercera película que protagonizó Monzón se filmó en el exterior. “La Cuenta esta Saldada” (1976), dirigida por Stelvio Massi, fue un western italiano en el que. Impulsado por la venganza tras el asesinato de su madre y hermana a manos de la mafia, Monzón se las ingenia para crear una guerra entre familias mafiosas y así lograr el asesinato del sicario que quería ver muerto. En ese largometraje colaboró Susana Giménez.

Las restantes participaciones en la pantalla grande que realizó el santafesino fueron varias. Entre ellas se destaca el western yanqui llamada “The Last Round” o “El Macho” en castellano. En el que se destacan las mímicas de diálogos en ingles por patre del campeón. Otros fueron: “Amigos para la Aventura” (1978) con “Palito” Ortega, “La Locuras del Profesor” (1979), “Un Loco en Acción” (1983), ambas con Carlitos Balá y “Los Hijos de López” (1980).

En la televisión protagonizó la tira “Pelear por la vida” junto a Graciela Borges. Además, realizó una publicidad para cigarrillos con la modelo inglesa Jerry Hall, ex esposa de Mick Jagger.

Trailer de la película en Estados Unidos




martes, 26 de octubre de 2010

Don King y su Corona Real

Al levantar el teléfono en su oficina, el agente del FBI José Spinelli, recibió la confirmación que estaba esperando. Uno de los federales infiltrados en la mafia de Nueva York, que se hacía llamar Víctor Quintana, le comunicó que la reunión con Don King, el inmenso promotor de boxeo, estaba por concretarse. Lo que significaba una gran oportunidad para encarcelar al creador del show en el boxeo por aceptar plata sucia para organizar peleas.

La investigación que realizó el FBI sobre la Federación Internacional de Boxeo (FIB) duró diez años. Durante ese tiempo, el agente Spinelli había realizado un trabajo que lo llevó a tratar de comprobar la estrecha relación que vinculaba a Don King con la mafia de la costa este de Estados Unidos.

En principio, Spinelli tenía pruebas para acusar a King por estafa. Ya que el ex campeón mundial de pesos pesados Larry Holmes y su entrenador Richie Giachetti, habían acusado al investigado de quedarse con dinero que no le correspondía, perteneciente a las bolsas de las veladas.

Holmes le comentó al FBI que él cobraba sólo 50% de lo que le correspondía, mientras que su entrenador aseguró que King se adjudicaba un 25% de las bolsas, acción ilegal, ya que los promotores no pueden cobrar plata como manejadores. Giachetti le comentó a Spinelli que iba a testificar en contra de King, y a presentar unas grabaciones en la que King hablaba de sus ilegales procedimientos. Pero con la condición de que le proporcionaran inmunidad ante la ley, acuerdo al que el FBI no accedió.

De esa forma, la investigación se había quedado sin dos testigos claves. Ya que Holmes también se negó a declarar porque “King conocían gente peligrosa que podía llegar a hacerle daño”. Sin esas declaraciones, el FBI estaba a punto de quedarse sin caso. Pero Spinelli decidió cambiar la estrategia, y le pidió a un agente que se infiltrara en el mundo del box.

Por eso, el encubierto, que se hizo llamar Víctor Quintana, se presentó en el inframundo criminal de Nueva York como un traficante de drogas de Latinoamérica. El FBI le pagó a Quintana un departamento de lujo en el lado oeste de Manhattan y un Rolls Royce para movilizarse. Lo único que quedaba por hacer era convencer a alguien que lo relacione con el promotor.


Con el fin de que la pantalla sea realmente creíble, Quintana inauguró una empresa de boxeo fantasma llamada Nocaut Técnico Promociones, ubicada sobre la Séptima Avenida, justo enfrente del Madison Square Garden. Estuvo tan bien ejecutada la maniobra que hasta el mismísimo Muhammad Ali asistió a la fiesta de apertura.

El contacto de Quintana en la mafia fue Michael Franzese, capo de la familia Colombo. A él, el presunto latino le dijo que quería invertir su dinero en el boxeo para poder blanquearlo. También le dejó en claro que quería que King sea su co-productor.

Franzese, para asegurar el encuentro entre el falso narco y el promotor, le pidió al reverendo Al Sharpton, que era su socio y amigo de King, que sirviera de intermediario. En los informes del FBI, Sharpton, que luego de ese episodio comenzó a trabajar como informante para los federales, figuró sólo como el presentador de las partes. Lo que lo ubicó como un ignorante sobre el propósito de la reunión.

El 12 de enero de 1983 en la oficina de Spinelli en Nueva York, sonó el teléfono. Del otro lado se encontraba el oficial encubierto, que llamaba para confirmar que Franzese ya había arreglado la reunión con King. El final del caso “Corona Real”, como lo habían llamado, estaba a punto de llegar a su fin.

Pero, a diferencia de lo que había imaginado Spinelli, el caso terminó sin final feliz para él.
Es que, dos meses antes de aquel enero del ´83, el coreano Duk Koo Kim, campeón ligero, había muerto sobre el ring al ser noqueado por Ray Mancini, en una pelea organizada por Don King. Lo que hizo suspender la operación al FBI, porque no quería arriesgarse a promocionar una pelea que terminara con el mismo incidente. Lo que significó la muerte del caso "Corona Real".

Spinelli no pudo probar una relación entre King y la mafia, pero gracias a que Quintana conoció al promotor, un año después se lo acusó por evasión de impuestos junto al vicepresidente de “Don King Promociones”, Constanza Harper. Aunque, finalmente King fue absuelto y Harper acusado de tres cargos y condenado a cuatro años de cárcel.

martes, 19 de octubre de 2010

Sinónimo de boxeo



Existe una imagen en el mundo del boxeo que puede representar más a ese deporte que los mismísimos históricos pugilistas o los importantes estadios. Se trata de la marca de accesorios EVERLAST, la cual se adueñó de una tipografía de letra y un diseño imposible de no ser visto en la historia súper moderna del box.

La marca Everlast fue creada por un joven nadador llamado Jacob Golomb, quien utilizó los conocimientos de costura que su padre le había transmitido para crear un traje de baño que resistiera largas jornadas de entrenamiento. Su creación había resultado de muy buena calidad, por eso la bautizó con ese nombre que pretende transmitir la idea del “para siempre”. Aunque la malla no duró todo un año, como lo quería Golomb, sí fue más resistente comparada a la que antes usaba.

Fue así, como el ex nadador creó, a sus diecisiete años, una tienda en el Bronx, Nueva York, dedicada a la venta de indumentaria para nadar, hasta la aparición de Jack Dempsey, en 1917. El futuro campeón del mundo le había pedido un protector que resistiera la exigencia de 12 rounds en los entrenamientos, además de aumentar la protección. Y como Golomb no lo consiguió, lo diseñó.

El cabezal creado para Dempsey impulsó a Golomb a fabricarle guantes, accesorio que utilizó cuando salió campeón de los pesados en 1919. Esta obra del destino, impulsó la frase marquetinera “La elección de los campeones”, utilizada por Everlast para vender sus productos.
Para 1923, Everlast también modificó los shorts de los boxeadores al agregarles un ancho elástico, que los luchadores adoptaron de inmediato como ya lo habían hecho con los guantes.



A lo largo de los años, gigantescos campeones mundiales como Joe Frazier, Rocky Marciano, Joe Louis, Muhammad Ali, Jake LaMotta, Larry Holmes, Mike Tyson, Evander Holyfield y George Foreman fueron algunos de los tantos pugilistas que llevaron en sus guantes o shorts el logo de la marca.

A mital del siglo XX las cosas comenzarían a cambiar para la marca. En 1950 Golomb murió, dejándole la empresa a su hijo Dam, quien le vendió el 50% a Ben Nardof , en 1958. El nuevo socio se convirtió en el vicepresidente de la empresa y el presidente de las filiales comerciales. Este hecho comenzó a alejar a la familia de Jacob de la empresa. Cuando Dam Golomb falleció en 1995, Nardof adquirió la otra mitad de la empresa y desplazó por completo a los genes que la habían creado.

Pero, Nardof no mantuvo mucho tiempo a la empresa bajo su dominio, ya que la vendió a la empresa Active Apparel Group (AAG) en el 2000, a $60 millones de dolares. George Horowitz, quien era profesor de historia en Brooklyn y amante del boxeo, era el presidente de AAG, empresa de prendas deportivas que había comenzado su relación con Everlast en 1993. En ese año Horowitz había empezado a comercializar sus productos de indumentaria femenina a través de Everlast, ya que para esta última ese mercado era un terreno inexplorado.

Luego de la venta a Horowitz, la empresa pasó a llamarse Everlast Worlwide Inc. La nueva dirección de la marca comenzó a ocupar un espectro más amplio del mercado y por eso atrajo nuevos compradores. Holdigns Limited, una compaña global inglesa que a adquirir y agrupar diferentes marcas de indumentaria deportiva, compró a Everlast en 2007.

Hoy, la marca creada hace 100 años cuenta con 20.000 establecimientos en Norteamérica y más 30 a través de Asia, Europa y Sudamérica. La cantidad de dinero que se estima que gana por año Everlast es de $400 millones de dólares. Y, aunque nuevas marcas como Reyes le resten influencia sobre los jóvenes profesionales, la empresa se las ingenia para seguir en la cresta del negocio.

jueves, 7 de octubre de 2010

Coggi, un ganador de la vida


El día comenzaba muy temprano en Brandsen. Mientras el gallo cantaba y despertaba a los camperos, las vacas, llenas de leche, esperaban a ser ordeñadas para no explotar. Es así, que a ellas acudía Juan, sin que nada lo impidiera. Mirando fijo al piso para no enterrar los pies en algún posible pozo lleno de barro, de esos que se generan cuando llueve mucho, o resquebrajando la escarcha en pleno invierno con las únicas zapatillas que tenía, el joven Juan Martín Coggi trabajaba en el campo.

La vida de uno de los boxeadores más destacados del país se encontraba lejos de los flashes fotográficos, sólo había llanura y aire fresco. Pero las cosas se iban a complicar. La ceguera que sufrió el padre de “El Látigo” no hizo otra cosa que obligar a Coggi a cargar con la responsabilidad de ser quien llevara dinero a su familia.


sábado, 2 de octubre de 2010

¿Boxeador o mediático?

Ganó “la Hiena”, lo hizo por puntos contra el colombiano Wilson Alcorro, y ahora quiere pelear a fin de año en Tigre y donar juguetes.

Lo que llamó la atención de la vuelta de Rodrigo Barrios a boxear fue la buena onda que nunca le dejaron de tirar en Corrientes. Estuvo muy tranquilo, paseó e imitó a Víctor Hugo Morales al apoderarse de la conducción de un programa de radio sin problemas. Lo que fue una respuesta al interrogante que se generó luego del accidente que provocó en enero en Mar del Plata y derivo en la muerte de Yamila Gonzalez, quien estaba embarazada de seis meses.

El recibimiento de la gente fue un dato en el que hicieron mucho hincapié los diarios de capital. No hay duda alguna que era lo que más les interesaba. Al estadio Regatas asistieron 3000 personas (capacidad para 4000). Cuando al de Tigre le preguntaban si iba a pelear en Buenos Aires, rápido contestaba “no tengo problemas”. A tal punto que dijo tener muchas ganas de pelear en el municipio de Sergio Massa.

Las crónicas de la previa de la pelea lo describieron al lado de la barra brava de Tigre, en una parrilla comiendo pollo y sin preocupaciones caminando en la calle bajo el sol correntino. Barrios no cumplió con la promesa de noquear en la sexta vuelta, por eso se fue abucheado por la gente, pero no lo martirizaron por el accidente, aunque algún “si no podes, chocálo”, se escuchó cerca del ringside.

Ante todo esto, surge una pregunta, ¿Qué es la Hiena Barrios, un boxeador o un personaje mediático?

La frase “no te acordás cuando nos fumamos cinco porros juntos y tuve que llamar a la ambulancia porque te desmayaste”, que la Hiena le Había dicho a su ex mujer en un programa de televisión, lo ubica cerca de lo mediático, pero su trayectoria como boxeador no se puede negar. De las 56 peleas que realizó, 50 las ganó, y 34 de ellas fueron por Knock-out.

Cuando habla Barrios, su personaje llama mucho la atención. Es casi seguro que haya personas que lo conocen sólo por lo que dice o hace en la tele sin haberlo visto pelear nunca, caso extraño. Su actuación en el programa de Tinelli o en la película “Brigada Explosiva” puede que sean las principales causantes. Pero, el verdadero Rodrigo se ve sobre el cuadrilátero. “Lo mejor que me puede pasar ahora es pelear, subirme al ring me va a liberar de todo”, confesó antes de la pelea.

Por eso está más que claro que la Hiena es un boxeador de pura sangre, un ganador en el ring. Muy bueno en lo suyo. Pero se confunde, de apoco se aleja de los guantes, el accidente en Mar del Plata no tuvo nada que ver con esto, aunque sí tiene que ver con su él mediático.